<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-313454278204962454</id><updated>2012-02-07T12:29:36.987-08:00</updated><category term='Especies del mar'/><category term='Bosque'/><category term='Flora terrestre'/><category term='Human nature'/><category term='Fauna terrestre'/><title type='text'>EL HERBARIO</title><subtitle type='html'>Disecciones sin sangre</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://elherbario.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elherbario.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Yamila Bêgné</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07584050116261951069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>25</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313454278204962454.post-6187326895083672389</id><published>2010-04-03T06:06:00.000-07:00</published><updated>2010-04-03T06:24:29.944-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Human nature'/><title type='text'>Cajas de humo</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/S7dBZcOuALI/AAAAAAAAAHI/IFyAdPGH0bk/s1600/locomotora+2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5455901378913108146" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 280px; CURSOR: hand; HEIGHT: 210px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/S7dBZcOuALI/AAAAAAAAAHI/IFyAdPGH0bk/s320/locomotora+2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fue a las tres veintitrés de la madrugada del seis de octubre de 1804 que me convertí en el primer ser humano en soñar con el tren a vapor. Obtuve así el primer lugar en la reñida carrera que tuvo lugar esa noche, mientras todos dormíamos. Me siguió, a las tres veinticinco, el segundo sueño habitado por el humo de locomotoras, que, a su vez, fue sucedido por el tercer sueño humano con trenes, producido tres minutos más tarde. Así y todo, el primero fue el mío. Algunos dirán que es un premio que no merezco, pues casi nada tengo que ver con el proceso mecánico que llevó al surgimiento de la primera máquina capaz de circular con éxito sobre rieles. Sin embargo, es innegable que yo fui el primero en soñarla. Mi nombre apareció encabezando la tríada publicada en La Salamanca, el periódico local. Aunque en un principio los otros dos nombres me resultaron desconocidos, tras varias relecturas pude comenzar a repetir sus sonidos con familiaridad, una vez y otra vez y otra vez. George Stepson y John Blinkistop. Comunes, extensivos, amplificados; nombres como cualquier nombre, como el mío también. Nombres de los tres primeros sueños de locomotoras; vagón tras vagón tras vagón, llenos de imágenes oníricas para tres ensambles ajenos entre sí. Richard Trevithink, arriba de los otros dos nombres.&lt;br /&gt;Un mes después de la publicación, ya habíamos acordado el encuentro. Un miércoles de lluvia, tras el almuerzo, nos dimos cita en un bar del centro de la ciudad. Aún no nos habíamos visto las caras, por lo que, en nuestra correspondencia previa, los tres convinimos en llevar sombrero de ala amplia y en acomodarnos cerca de la entrada a la espera del resto. Cuando abrí la puerta vidriada del local, Stepson y Blinkistop ya estaban conversando. Consideré justo haber llegado en último lugar: el segundo y el tercer sueño debían ser los que aguardaran atentos la llegada del primero. Con los sombreros todavía encastrados en las cabezas, azul uno y marrón el otro, ambos parecían entablar un diálogo de formas cordiales, introductorio por demás. Giraron ante el sonido de las bisagras, y sus caras, como marcos flamantes, encuadraron la mía dirigiéndome hacia sus facciones de presentación.&lt;br /&gt;Un paso, dos pasos, tres pasos. La mano de Stepson, la mano de Blinkistop. Todavía de pie, los tres sombreros describieron una curva que los soltó de las cabezas con el influjo de las manos derechas. Juntos, los tres coronaron la mesa a la que nos sentamos. Las sillas, al unísono, hacia atrás. Los trajes, desabotonados de repente. Los chalecos, estirados hacia abajo, corroborados así sus perfectos ajustes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi padre, en la cabina, controla la locomotora y los seis vagones que la siguen sin remedio. Lleva un traje blanco, cigarro en la comisura derecha de sus labios y aceite nuevo en el cabello. Sonríe a medias mientras, con una sola mano, dirige los controles giratorios de la máquina. El pulgar de la otra mano cuelga de su cinto, que ajusta su pantalón a la altura de la cintura; la sonrisa se le dibuja un poco más, ascendiendo hasta que la llama de su cigarro ilumina su pupila derecha. Se vuelve. El ojo me divisa con sigilo. Espero no haber sido visto, aunque es en vano. Doy vuelta la cara, hacia atrás: las pasturas verdes de afuera pasan a velocidad y se confunden con el campo de tulipanes que están destinadas a proteger. El viento se escurre hacia adentro de la cabina y me hace girar nuevamente. Mi padre ya ha vuelto su mirada al frente, sus ojos a los circuitos y su cigarro cerca del foco aspiratorio de su garganta. La sonrisa permanece. Una brisa leve se marca en su saco y él relaja las facciones por un instante. Lo escucho respirar pausadamente, acompañando cada movimiento de los controles; oigo el papel del cigarro que se quema con cada inspiración bucal. Los humos perfumados ascienden con naturalidad hasta chocar con el cielo de la cabina, donde se disuelven y se integran al resto del aire, que los recibe y les imanta su frescura.&lt;br /&gt;El corredor recorre todos los vagones, hasta lograr comunicar el primero con el último. Empiezo a caminar, a lo largo, trazando con mi dedo una huella horizontal y temblorosa en la zona vidriada de las ventanillas que me separan del mundo que, afuera, se mueve. Los cortinares azules desplegados ocultan la intimidad de los camarotes, aunque sé que están todos por completo vacíos. Un paso, dos pasos, tres pasos; sigo alejándome en la otra dirección, hacia el extremo opuesto de la máquina, hacia el último vagón. Comienzo de a poco, empujándome sin esfuerzo. Escucho el crepitar de la madera al ritmo de mis pisadas pero, sin embargo, no logro distinguir el movimiento: un estrato flotatorio parece tener lugar entre el piso y las plantas embotinadas de mis pies. Corren uno tras otro los colores de las flores, afuera, combinados con el absoluto continuo de las hierbas. El horizonte, un poco más lejos, agudizado por los ápices de algunos árboles que se invitan entre sí.&lt;br /&gt;Desde el punto medio del quinto vagón, noto que el corredor, a lo lejos, se oscurece, se anula, se acaba, incapaz de llegar a un sexto vagón. Mi dedo ha dejado una marca endeble en la seguidilla de ventanillas, que se pierde casi al término del quinto vagón, donde finalizan también las superficies vidriadas. Avanzo los metros que me quedan por recorrer deletreando cada contacto que las suelas de mis botas hacen con la superficie de madera del piso. Hacia abajo, veo las rodillas de huesos redondos, al descubierto, que van cerrando el camino, ya cerca de la angosta compuerta que pauta el final del vagón. Llego. Extiendo la mano hacia la manecilla redonda y la cubro con los dedos curvados, que ejercen luego su presión circular. El piso de madera recibe ahora la agudeza de las puntas de mis pies: antes de terminar de abrir la compuerta intento ver, a través del enmarcado de vidrio, qué hay en el lugar del sexto vagón.&lt;br /&gt;Los controles circulares siguen a sus suaves órdenes, impuestas con la mesura de una sola mano. El humo de su cigarro continúa su expansión en la superficie del techo; la silueta blanca, lineal y austera, se recorta sobre el fondo de luz que penetra desde el ventanal del frente de la cabina; el dobladillo del pantalón, en su justa medida, apenas roza el piso. Estable, la nuca, repartiendo la atención de la cabeza entre los comandos y el horizonte luminoso, describe una leve oscilación entre una perfecta vertical y un destino de ángulo descendiente. Si vuelvo la vista hacia afuera, otra vez, el movimiento de las flores se funde con el pasillo verde que corre paralelo a los rieles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abro los ojos. El humo de carbón me arruinó el descanso al subir por mi nariz. La señora de tocado azul que subió en la última estación desenfunda un refrigerio casero, preparado antes de salir; sus cachetes rosados me sonríen flacamente y luego vuelven a acercase a los mordiscos gustosos que da la boca. Me acomodo el sombrero hacia atrás, para ver mejor qué me depara el paisaje de la ventanilla abierta: una bandada de patos que asume posición de flecha en el viento nuevo, sembrados más o menos maduros, animales a veces sueltos, a veces tras los cercos. Todo se mueve de a poco, cambiando al ritmo de mi necesidad visual. De repente recibo, sin embargo, a través de las pupilas, una estela de humos grises que cubre por varios segundos la superficie entera del vidrio. Acierto a cerrar la ventana con rapidez, pero la densidad de claroscuros ya se ha hecho lugar en el camarote.&lt;br /&gt;Maldigo la suerte que llevó a la infección gaseosa de mis sentidos. Sin mirar u oler más que destilados de carbón molido, las manos se me van compulsivamente a los ojos y a la nariz, que me froto con dureza. Sin querer abro la boca: una bocanada de aire viciado comienza a bajar hacia los pulmones cuando la tos se precipita. Abiertos los ojos a causa del acto reflejo, llego a ver los gestos impávidos de mi acompañante, que sigue en la tarea de su almuerzo frugal. Sus tonos rosados, impecables, se van rellenando con los nutrientes que la preparación les tenía dispuestos. Mi tos insistente no la perturba; a cada uno de mis estertores, ella asesta un nuevo mordisco a su colación. Es así que nos dictamos un ritmo el uno al otro: sus ingestas, mis expulsiones; sus sabrosas degustaciones, mis arcadas resecas; una vez y otra vez y otra vez.&lt;br /&gt;Se abre la compuerta del camarote y nuestro ensamble a dúo se detiene instantáneamente. Ella posa sus alimentos sobre su falda, yo me trago mi tos como una burbuja de aire. Ropas ennegrecidas, gorra inclinada, zapatos acordonados, piel impresa de carbonilla. El fogonero nos pide los boletos con un ademán de su mano callosa. Las gotas de sudor que bajan por su cara enjuagan apenas los restos de carbón, sin lograr disminuir su temperatura corporal. La señora revuelve en su comida y encuentra un rollo de papel, que le entrega. Empiezo a tantear mis bolsillos: primero los del pantalón, luego los del saco y los del chaleco. Él la mira conforme, con un parpadeo, y ella vuelve a su alimentación. Me paro, revuelvo, doy vuelta mis ropas. En el bolsillo interno del saco, doy con un volumen rugoso, firme, polvoriento. Lo aferro con la palma encriptada y lo saco de su escondite. Abro la mano, ahora negra, y le doy al fogonero la piedra de carbón. Él prepara un nido entre sus dos manos, donde la encierra; a través de las hendijas que forman sus dedos, la mira, la escucha, la aspira. Nos da la espalda y sale del camarote.&lt;br /&gt;Se cierra la compuerta. Por entre los marcos, comienza a filtrarse el humo, más cerrado, más grávido, más oscuro. Todavía parado, retrocedo hasta sentir el apoyo de mi espalda sobre la ventanilla. Mantengo la posición. La señora continúa su almuerzo mirando hacia abajo, con las mejillas encendidas de deleite. Los restos gasificados de combustión, como espirales fluidos, me presionan contra el vidrio de la ventanilla. Vuelvo a respirarlos, y mis fosas nasales revisten sus mucosas con un polvillo negro y pegajoso. Entra, por la nariz, por la boca, por los poros de la piel. Los ojos lagrimean sin lograr ni siquiera humedecerme las mejillas y, por última vez, intento dirigirlos hacia la señora: satisfecha, ahora duerme con gestualidad de niña. Quiero seguir mirándola; sin embargo, el humo se hace más denso y contamina mis ojos desde adentro. Con la visión impedida y el olfato saturado, me doy vuelta. Afuera, el mismo gris.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No la escucho; ella me habla pero no puedo escuchar ni una palabra de lo que dice, aun estando tan cerca. Sentada frente a mí en los primeros asientos del vagón, mueve los labios con delicadeza y, con las manos, acompaña sus palabras que, aunque supongo dulces, no logran llegarme. El traqueteo de los engranajes y el constante quejido de los carbones me impiden oír las frases amorosas que ella me dirige. Mi cabeza se mueve de un lado al otro, en un intento de crear un sortilegio de gesto negativo que le indique que es el ruido agudo el que me separa de ella. Finalmente, parece comprender mi seña, pliega los labios y me muestra sus párpados nacarados.&lt;br /&gt;Intento cerrar los ojos, como ella, pero los temblores de las palas, de las chimeneas, de los hornos, no dejan de acelerar mi propio retumbe mental. Por el rabillo de los ojos, llego a entrever, a mis costados, los brillos diminutos de una nube pulverizada que se aproxima por ambos lados. Los destellos negros del material quemado transportan la temperatura de su estufa de incineraciones que siento, de repente, hirviendo sobre mi rostro.&lt;br /&gt;Giro. El horno se llena rápido de carbón: ellos se ocupan de que nada se demore. Una boca llena de fuego, abierta de par en par, recibe las paladas rebosantes, que empujan su combustible y se retiran ágilmente, temerosas de las quemaduras. Las llamas del fluido ardiente casi llegan a tocarles las uñas. El primero en la fila termina su labor y vuelve a recargar material, mientras los otros dos toman su lugar y siguen saciando el apetito del horno.&lt;br /&gt;Me pongo de pie, me acerco, intento tocarlos. Los golpes del metal se retuercen al entrar en mis oídos y bajan de a poco, rebotando en las paredes de la traquea y multiplicando los rebotes en el cráneo. Ellos me alejan, me disipan, me disuelven de su entorno; permanecen en su circuito. Las piedras estallan cuando alcanzan su máxima temperatura, crepitan cerca de los ojos, vuelan por arriba de nuestras cabezas. El trío de hombres adquiere velocidad sin darle a mi presencia ninguna relevancia. Forman una rueda giratoria alrededor del horno, que los sigue llamando con gritos de bosque antiguo. Paladas permanentes, incontables: sólo brazos que cargan, descargan y recargan. El resto es pura materia bañada en carbón: las caras sin relleno, los torsos imperceptibles, los pies sin apoyo. La estufa crece con cada nueva piedra, y empieza a inflarse hacia fuera, a franquear sus límites. Junto a ella, la temperatura se agita y asciende.&lt;br /&gt;Giro. Ella luce despeinada; su pecho late alto sobre su vestido de encajes viejos. De pie, con movimientos rápidos, toma todo lo que sus brazos pueden llegar a cargar: algunas ropas de viaje, un pequeño maletín que me pertenece, las valijas. La articulación exclamatoria de sus labios indica que me grita algo quizás urgente que sigo sin escuchar. Sin embargo, de un momento a otro, la suma de voces exaltadas se infiltra por mis oídos y comienzo a escuchar todos los gritos. Las parejas se besan antes de saltar del vagón; los padres dan a sus hijos el ímpetu necesario para abandonar el tren en movimiento; los ancianos se entregan a sus asientos, con los gestos detenidos. A los suspiros y llantos se suman los golpes secos de los cuerpos que dan contra la tierra, vagón tras vagón tras vagón. El espacio aéreo se habita de equipaje, arrojado como inservible para ser, acaso, encontrado más tarde. Ella vuelve a mirarme y sus labios explotan con estallidos sonoros dirigidos a mis oídos. Vuelan nuestras ropas y nuestras valijas. El aire se embolsa en los pliegues reñidos de su vestido y llego a ver la extraña pose de sus piernas al caer. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313454278204962454-6187326895083672389?l=elherbario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elherbario.blogspot.com/feeds/6187326895083672389/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313454278204962454&amp;postID=6187326895083672389&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/6187326895083672389'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/6187326895083672389'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elherbario.blogspot.com/2010/04/cajas-de-humo.html' title='Cajas de humo'/><author><name>Yamila Bêgné</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07584050116261951069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/S7dBZcOuALI/AAAAAAAAAHI/IFyAdPGH0bk/s72-c/locomotora+2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313454278204962454.post-4373563081155231552</id><published>2010-01-17T05:59:00.000-08:00</published><updated>2010-01-17T06:01:25.669-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Human nature'/><title type='text'>Mis perseguidores</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;“To Rousseau we are all others.” &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;(Locke en &lt;em&gt;Lost&lt;/em&gt;)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313454278204962454-4373563081155231552?l=elherbario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elherbario.blogspot.com/feeds/4373563081155231552/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313454278204962454&amp;postID=4373563081155231552&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/4373563081155231552'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/4373563081155231552'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elherbario.blogspot.com/2010/01/mis-perseguidores.html' title='Mis perseguidores'/><author><name>Yamila Bêgné</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07584050116261951069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313454278204962454.post-3173346339449013279</id><published>2009-06-11T14:37:00.000-07:00</published><updated>2009-06-13T07:10:01.166-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Fauna terrestre'/><title type='text'>Cruza de animales</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/SjF7k4yMnJI/AAAAAAAAAHA/LJ0tOaiopDo/s1600-h/telaraÃ±a2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5346190106313923730" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 241px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/SjF7k4yMnJI/AAAAAAAAAHA/LJ0tOaiopDo/s320/telara%C3%B1a2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La habitación, encolumnada hacia adentro, enmarcada por paredes rectangulares de cemento. La luz de la ventana entra de a poco, a medida que va amaneciendo, sin dejar de parecer, por momentos, opalina, nunca por completo esclarecedora. Los rebotes dejan sombras sobre las columnas y se escapan hacia las esquinas del cuarto, donde no queda nada, ni un objeto, nada. Los ojos se abren con suavidad para mirar una visión horizontal que se distiende entre los contornos de los párpados. Lentamente, la línea de la mirada se amplía y deja llegar a la pupila el resto de las imágenes. No mucho más, sin embargo, en principio. Nada más parece abastecer la diversión ocular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La luz avanza, no obstante, con constancia. Los rincones mantienen brillos ocultos, que develan su existencia cuando los destellos luminosos les ejercen la estridencia sobre sus delicados filamentos transparentes. Telarañas que, agarradas con garras de las paredes, llegan hasta el techo y se estiran hasta el suelo. Fuertes, coloridas, estrábicas. Los hilos enmarañados se conectan para formar las redes sutiles. Todo está inmóvil; la fauna no aparece. Sin movimientos, las telarañas se estiran para seguir creciendo a la par del día. La luz logra penetrar un poco más en la habitación. Algo más llega desde afuera, con ella. Los ojos más abiertos, la nariz que respira las partículas de polvo iluminadas por las estelas de claridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo a través del rabillo del ojo: un movimiento seco, imperceptible. Una patada repentina, un temblor súbito en la telaraña de la esquina derecha, en la habitación que se amanece sin premura. Dar vuelta la cara y mirar de frente. Los pies se acercan y la esquina se aproxima, sin más, sin nada más. El temblor que se repite, sacudiendo el laberinto de filamentos de afuera hacia adentro. Tum tum tum, como la advertencia de peligro antes de entrar en el bosque. Tiemblan abruptamente los hilos para volver rápidamente a un estado de total silencio y quietud. Que nadie se dé cuenta. El movimiento no existe. Nada está pasando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ojos siguen mirando, ya cerca de la telaraña. Las plantas de los pies apoyan sus arcos en el piso de cemento y, al sentir el frío, añoran la temperatura que todavía, de mañana, no termina de formarse. Sólo luz, sin calor; eso por ahora. Los pies avanzan en el camino hacia la esquina. Y otro golpe de fuerza tremula sobre la telaraña estirada. La cabeza, algo hacia atrás, mientras los ojos se cierran para agudizarse. Y siguen acercándose, con las manos hacia delante, estandarte de defensa personal. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Tiembla; una vez, otra vez, otra vez. Los temblores, siempre secos, siempre agudos. Las patas delgadas, aristas ellas mismas, están confundidas en la maraña del tejido traslúcido. Pero se mueven como agujas animales. Tintinean sobre su tela y la hacen temblar, una vez, otra vez, otra vez. Las ocho extremidades se estiran hacia todos los ángulos de la telaraña. En su centro, comanda el cúmulo negro, un punto oscuro que gira casi sobre sí mismo. Las patas surgen simétricas de allí; los temblores se fundan en el fondo neurálgico lleno de líquido vertebral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La luz vuelve a aumentar su entrada e incide, perpendicular, sobre el entramado arácnido. Otros colores se intuyen en uno de los extremos de la telaraña. Una masa más expansiva, con otras formas de fauna. Un movimiento allí, de otro tipo; un rictus mórbido, un escalofrío entrecortado, mucho más pesado que los de las finas ocho patas. El ojo, de a poco, buscando los colores inconvenientes y los movimientos voluminosos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El rulo de la extremidad se estira y se retuerce, sacando las pequeñas escamas que no saben cómo comportarse en el aire. La espina dorsal, marcados los pequeños intentos de vértebras, se contractura y se desinflama a momentos. La trompa del hipocampo se queda exhausta de sequía y se va petrificando de a poco, con los rayos de la mañana. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313454278204962454-3173346339449013279?l=elherbario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elherbario.blogspot.com/feeds/3173346339449013279/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313454278204962454&amp;postID=3173346339449013279&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/3173346339449013279'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/3173346339449013279'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elherbario.blogspot.com/2009/06/cruza-de-animales.html' title='Cruza de animales'/><author><name>Yamila Bêgné</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07584050116261951069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/SjF7k4yMnJI/AAAAAAAAAHA/LJ0tOaiopDo/s72-c/telara%C3%B1a2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313454278204962454.post-7673119044137742446</id><published>2009-05-28T05:52:00.001-07:00</published><updated>2009-05-28T05:57:18.014-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bosque'/><title type='text'>Ojo vegetal (2)</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/Sh6JwMzRNfI/AAAAAAAAAGo/p_yFds9Yv3M/s1600-h/IMGP0881.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5340857669270975986" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/Sh6JwMzRNfI/AAAAAAAAAGo/p_yFds9Yv3M/s320/IMGP0881.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;A través de la fina abertura, las hojas fractales de los helechos abren su propio paso, acercando las pequeñas semillas punteadas en sus flecos al ojo izquierdo que revolotea del lado de la vereda. Las pestañas saludan la composición verde que se presenta en una delgada línea horizontal, para tentar la pupila con los mismos roces de terciopelo que las enredaderas pueden imprimir sobre las flores del conjunto. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Los brazos desordenados de los potus, que escalan los troncos más gruesos, descansan sus puntas cerca de las expresiones florales más coloridas, proponiéndoles un tacto de pulpa y sangre alcalina. Se tocan apenas, y la pupila izquierda se agita al intuirles la caricia.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Algunas gotas, rocío o franca lluvia depositada, acumuladas como esferas en las hojas que se han hecho cuencos, esperan a que la luz las evapore, o a que algún filamento animal las libe junto con el polen volatizado que sobrevuela como brillantina fosforescente.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Más que ver. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313454278204962454-7673119044137742446?l=elherbario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elherbario.blogspot.com/feeds/7673119044137742446/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313454278204962454&amp;postID=7673119044137742446&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/7673119044137742446'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/7673119044137742446'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elherbario.blogspot.com/2009/05/ojo-vegetal-2.html' title='Ojo vegetal (2)'/><author><name>Yamila Bêgné</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07584050116261951069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/Sh6JwMzRNfI/AAAAAAAAAGo/p_yFds9Yv3M/s72-c/IMGP0881.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313454278204962454.post-3170598730752839470</id><published>2009-05-27T06:37:00.000-07:00</published><updated>2009-05-27T06:47:22.740-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bosque'/><title type='text'>Ojo vegetal (1)</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/Sh1Dp4FoIvI/AAAAAAAAAGg/yhUWFZYtGIk/s1600-h/IMGP0926.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5340499119840961266" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/Sh1Dp4FoIvI/AAAAAAAAAGg/yhUWFZYtGIk/s320/IMGP0926.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Más que nada, la voz verde, que se ahuyenta día tras día, como si la desaparecieran desde adentro, en el jardín. Llaman a la puerta; un portón blanco rodeado de cemento desencajado. Sobresalen hojas alargadas, redondas, puntiagudas, con los efluvios de las raíces que les llegan hasta los extremos. Un muro descascarado que hace de frontera y una pequeña puerta blanca, con candado, que instaura las distancias. Sobre la calle, la vereda es de los paseantes urbanos, que van y vienen sin notar los fulgores verdes que se estiran por arriba. Una arboleda detrás de la puerta bloqueada.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El candado brilla sin óxido alguno, al igual que la cadena que lo sostiene. De mes a mes, su brillo aparece lustrado por la mañana. No hay mirilla, no hay ojo de cerradura, sólo un pequeño esbozo de grieta que, sin embargo, no deja ver demasiado más allá de sí mismo. Sin embargo, él decide apearse de su paseo e intentarlo. Es de mañana, muy temprano; los vecinos duermen, aunque la luz nebulosa ya destaca entre los árboles. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La pequeña abertura espontánea, las astillas de madera carcomida, los espacios liberados de estrecha dimensión. Llamar a la puerta con el ojo izquierdo depositado muy cerca, ya aproximándose, con el roce de las pestañas, que acarician la semicurva que van trazando. Un leve crujido de madera bamboleada como respuesta preliminar agita la niebla de la mañana. Una contestación certera, que llama a todos los fantasmas del bosque. Un crujido estático, petrificado por la voluntad de seguir escuchándolo, para siempre. El sonido de tronco llama desde adentro, apoyando sus cortezas cerca de la salida, posando sus estertores finitos en el dorso de la puerta. El ojo izquierdo se abre amplio en su respuesta, a través de la grieta.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313454278204962454-3170598730752839470?l=elherbario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elherbario.blogspot.com/feeds/3170598730752839470/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313454278204962454&amp;postID=3170598730752839470&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/3170598730752839470'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/3170598730752839470'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elherbario.blogspot.com/2009/05/ojo-vegetal-1.html' title='Ojo vegetal (1)'/><author><name>Yamila Bêgné</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07584050116261951069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/Sh1Dp4FoIvI/AAAAAAAAAGg/yhUWFZYtGIk/s72-c/IMGP0926.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313454278204962454.post-1084912684976524256</id><published>2009-05-16T16:17:00.000-07:00</published><updated>2009-05-16T16:21:58.190-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bosque'/><title type='text'>Lengua vegetal (4)</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/Sg9KaEMKR5I/AAAAAAAAAGY/knwx4SnIxI4/s1600-h/IMGP0917.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5336565895119128466" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/Sg9KaEMKR5I/AAAAAAAAAGY/knwx4SnIxI4/s320/IMGP0917.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Luego se callan, ni bien empieza a salir el sol. No calienta, no entibia, nada nada nada, pero ellas callan, se absorben hacia el fondo de la madera. La luz llega al ápice del cielo, donde podrá estarse tranquila, observando quedamente el desempeño de sus partículas en el espectro del bosque. Las brillantinas se deslizan entre las hojas para depositarse, más tarde, sobre las hierbas secas del suelo. Las palabras de los árboles están calladas, perdidas en el batifondo sin tono de las alas, que se acarician entre sí.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Cae de nuevo la luz, hacia abajo, hacia el otro lado de la esfera. Las plumas se repliegan y se vuelven a escuchar los susurros, claros e indiscernibles como siempre. Nombres, vocativos, sustantivos sin agujeros, frases armadas para el deshielo, discursos de sabia para recubrir las curvas de las coníferas. Cortan el aire sólo algunos instantes, para luego desaparecerse en las emisiones blancas de la luna sobre el claro del bosque. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313454278204962454-1084912684976524256?l=elherbario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elherbario.blogspot.com/feeds/1084912684976524256/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313454278204962454&amp;postID=1084912684976524256&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/1084912684976524256'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/1084912684976524256'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elherbario.blogspot.com/2009/05/lengua-vegetal-4.html' title='Lengua vegetal (4)'/><author><name>Yamila Bêgné</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07584050116261951069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/Sg9KaEMKR5I/AAAAAAAAAGY/knwx4SnIxI4/s72-c/IMGP0917.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313454278204962454.post-3616776513423411919</id><published>2009-05-15T07:18:00.000-07:00</published><updated>2009-05-16T16:22:39.532-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bosque'/><title type='text'>Lengua vegetal (3)</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/Sg17SO87swI/AAAAAAAAAGQ/KKzoSmM5Uew/s1600-h/IMGP0913.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5336056686685434626" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/Sg17SO87swI/AAAAAAAAAGQ/KKzoSmM5Uew/s320/IMGP0913.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Seguían apareciendo, de a una, pronunciadas de a poco, en el viento. Con vocales abiertas, elocuentes, específicas, pero indescifrables. ¿Qué es lo que dicen? Flotan durante algunos segundos en la niebla densa para luego caer y penetrar en el musgo, para deshacer sus sílabas en la tierra. ¿Y qué dicen? Palabras a borbotones, que brotan de los troncos rotos, de la madera desintegrada, de las hojas disecadas. Dar vueltas alrededor de los árboles hasta alcanzar su lado siempre oculto; darles giros y giros, como atándolos a sí mismos, para apoyar el oído sobre la superficie que emite los susurros con ahogo. ¿Pero qué dicen? Una mano fría sobre la corteza, que entibie y apure los sonidos; la otra, templada, que tape la oreja derecha, la que más escucha, la que más intenta. Una sobre la otra sobre la otra, hasta que las palabras de los árboles se puedan recordar a la mañana siguiente, después de haber pasado la noche entera en el bosque. La cara lateral, los ojos cerrados, el oído izquierdo sobre los pliegues de la madera, muy cerca de las astillas. ¿Pero y qué es lo que dicen? Hasta que la madrugada las sorprenda sin haberse podido esconder, hechas ovillos a los pies de su tronco inicial. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313454278204962454-3616776513423411919?l=elherbario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elherbario.blogspot.com/feeds/3616776513423411919/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313454278204962454&amp;postID=3616776513423411919&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/3616776513423411919'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/3616776513423411919'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elherbario.blogspot.com/2009/05/lengua-vegetal.html' title='Lengua vegetal (3)'/><author><name>Yamila Bêgné</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07584050116261951069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/Sg17SO87swI/AAAAAAAAAGQ/KKzoSmM5Uew/s72-c/IMGP0913.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313454278204962454.post-1565464856479178334</id><published>2009-05-14T09:26:00.000-07:00</published><updated>2009-05-16T16:22:27.159-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bosque'/><title type='text'>Lengua vegetal (2)</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/SgxHTbDLNjI/AAAAAAAAAGI/BZ1fGt6SmNs/s1600-h/IMGP0916.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5335718057531356722" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/SgxHTbDLNjI/AAAAAAAAAGI/BZ1fGt6SmNs/s320/IMGP0916.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Medianamente en los giros, como si hubiera que darse vuelta para volver a ver la cara. Por la noches algunos susurros entre las matas, floreciendo ascendentes como el revés de las raíces. Abajo, más abajo, el calor de la mezcla terrosa; brotes azules que explotan encerrados en el barro. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El primer grupo de palabras indistinguibles surge de los troncos agujereados. Son claras, pertenecen a una lengua conocida, pero no pueden identificarse. Las partículas de polvo van descendiendo sobre las cabezas cuando el bosque, por la tarde, comienza a hablar y a entorpecer el trayecto. Las ramas emiten brillos y se retuercen para decir con más estridencia los vocablos inaudibles. Palabras llenas de vocales, bocas abiertas en los árboles para articularlas con exactitud, aire fresco para recibirlas y difuminarlas, hojas verdes para contraerlas e intensificarlas, espejos de agua para hacerlas rebotar hasta que den con el claro del bosque.&lt;br /&gt;Ahora, a callar. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313454278204962454-1565464856479178334?l=elherbario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elherbario.blogspot.com/feeds/1565464856479178334/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313454278204962454&amp;postID=1565464856479178334&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/1565464856479178334'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/1565464856479178334'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elherbario.blogspot.com/2009/05/letras-vegetales.html' title='Lengua vegetal (2)'/><author><name>Yamila Bêgné</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07584050116261951069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/SgxHTbDLNjI/AAAAAAAAAGI/BZ1fGt6SmNs/s72-c/IMGP0916.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313454278204962454.post-4991662114665177778</id><published>2009-05-13T10:52:00.000-07:00</published><updated>2009-05-16T16:22:11.541-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bosque'/><title type='text'>Lengua vegetal (1)</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/SgsKCb3m-dI/AAAAAAAAAGA/nSbXzXvU50I/s1600-h/IMGP0906.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5335369220507498962" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/SgsKCb3m-dI/AAAAAAAAAGA/nSbXzXvU50I/s320/IMGP0906.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con el rabillo del ojo, antes de que las cosas se den a la desaparición completa, entre las sombras, en la oscuridad de los rincones. Se muestran una última vez, enlozando las aristas y elongando los gestos antes de diluirse. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sus rebotes no perduran, se evaporaran sus movimientos, se carcome su suavidad. Cosas absorbidas, hacia adentro, sin sonrisas. Otro día será la cosa, sacada recién del reino que se agita, ampuloso. Nos veremos entre los árboles, en el claro circular que el rocío no llega a penetrar. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313454278204962454-4991662114665177778?l=elherbario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elherbario.blogspot.com/feeds/4991662114665177778/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313454278204962454&amp;postID=4991662114665177778&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/4991662114665177778'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/4991662114665177778'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elherbario.blogspot.com/2009/05/esferas-vegetales.html' title='Lengua vegetal (1)'/><author><name>Yamila Bêgné</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07584050116261951069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/SgsKCb3m-dI/AAAAAAAAAGA/nSbXzXvU50I/s72-c/IMGP0906.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313454278204962454.post-1759247866500487342</id><published>2009-05-12T07:30:00.000-07:00</published><updated>2009-05-12T07:31:17.649-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Especies del mar'/><title type='text'>Estanque</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Llegada la mañana, los fulgores del sol penetran el agua viscosa. Van iluminando las partículas que, en suspensión, marcan puntos brillantes en el líquido del estanque. Se hunden, y los destellos dorados comienzan a dilatar los gestos del ecosistema.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Las algas, elongadas y movedizas, son las primeras en caer bajo el influjo de la luz, que hace que sus torsiones se estilicen e intenten, por primera vez, emular la ondulación del medio.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Algunos peces anaranjados se acercan para dejarse rozar por las caricias verdes y aterciopeladas, mientras sus escamas refractan los reflejos y se convierten en espejos astillados. Escurridizos, sus cuerpos de cartílago se desarticulan bajo la luz y van a esconderse tras las piedras cuando, al fin, un dedo afilado de musgo llega a tocarlos. Los cardúmenes asumen el ritmo de la temperatura y se aletargan, lentificando sus giros para que el desliz del agua los conduzca a un sueño pesado, cerca ya del fondo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En el lecho de arena, una pupila se abre de repente, vertical y serpentina. Las patas se mueven de a poco; la cola se estira, desenroscándose. Las fauces cuentan todos los dientes y los rayos llegan hasta el fondo de la garganta. Desde la boca enjaulada, la sonrisa aguda acompaña a los ojos amarillos, ya abiertos de par en par.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Las algas se retuercen sobre sí mismas y los peces oscurecen sus rebotes dorados. Él tiene que salir a respirar.     &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313454278204962454-1759247866500487342?l=elherbario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elherbario.blogspot.com/feeds/1759247866500487342/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313454278204962454&amp;postID=1759247866500487342&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/1759247866500487342'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/1759247866500487342'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elherbario.blogspot.com/2009/05/estanque.html' title='Estanque'/><author><name>Yamila Bêgné</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07584050116261951069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313454278204962454.post-894505617243118255</id><published>2009-05-12T07:27:00.000-07:00</published><updated>2009-05-15T06:36:48.035-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Human nature'/><title type='text'>El espejo y la puerta</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Fue a visitarse a la muestra que le habían dejado en el espejo. Una meca que consultar hasta que todo oscureciera. Un baño público para estarse adentro. Un tribunal de justicia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tocó el timbre del espejo con un retruécano de los ojos. Mucha gente del otro lado. Mucho ruido también, indistinguible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Segunda llamada. Están pero no contestan. “Si abrimos desaparecemos”, se escucha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muestra dejada en el espejo puede volverse autónoma. Puede correr la cara, sacar la mano y tocarle la mejilla. Es que así se abre la puerta.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313454278204962454-894505617243118255?l=elherbario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elherbario.blogspot.com/feeds/894505617243118255/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313454278204962454&amp;postID=894505617243118255&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/894505617243118255'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/894505617243118255'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elherbario.blogspot.com/2009/05/el-espejo-y-la-puerta.html' title='El espejo y la puerta'/><author><name>Yamila Bêgné</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07584050116261951069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313454278204962454.post-515927275021956384</id><published>2008-10-16T15:56:00.000-07:00</published><updated>2009-05-14T09:12:13.129-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Fauna terrestre'/><title type='text'>En la maleza</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/SPfHYy5fV8I/AAAAAAAAAFo/BTNKzngd2Hg/s1600-h/Tasmanian_tiger.gif"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5257890318772033474" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/SPfHYy5fV8I/AAAAAAAAAFo/BTNKzngd2Hg/s320/Tasmanian_tiger.gif" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tilacino: Thylacinus cynocephalus. El tilacino, también conocido como Tigre de Tasmania, formaba parte del subgrupo marsupialo de la clase de los mamíferos. De tamaño medio y pelaje corto y leonado, el tilacino se distinguía por sus llamativas rayas negras que cruzaban de lado a lado su cuarto trasero y su cola. Instintivamente carnívoro, el diminuto feto de sólo unos centímetros de largo se arrastraba hasta el marsupio de su madre tilacino, donde se aferraba a un pezón con el fin de alimentarse. Su mandíbula de reptil iba adquiriendo, así, destreza.&lt;br /&gt;Mamífero marsupial carnívoro con una mordida similar a la de las serpientes (ver gráfico I), el tilacino fue declarado oficialmente extinto en 1986, al cumplirse cincuenta años desde su último avistaje certero, ocurrido en 1936. Los últimos ejemplares habitaron en la región de Kimberly, al norte de Australia. Las campañas de exterminio dirigidas hacia el tigre de Tasmania habían comenzado en 1830, cuando los colonos ingleses de la zona ofrecían una libra esterlina por cada cabeza de tilacino. Paradójicamente, fue el Zoológico de Londres el que, más tarde, desembolsaría una considerable suma para la compra de uno de los últimos ejemplares de tilacino, ya fallecido hace más de treinta años.&lt;br /&gt;Algunos habitantes de la franja norte de Australia, sin embargo, alegan haber podido realizar avistajes de tilacinos auténticos. En Cooklown, un poblado de la región de Kimberly, el Sr. y la Sra. Chalteran, una pareja dedicada a la crianza y cura de crías de canguro, dicen haber avistado a dos ejemplares de tilacino merodeando la zona. Se trataría, según ellos, de un macho y una hembra en edad de procrear. Sin embargo, parece ser que los quizá únicos dos individuos restantes de esta especie no gustan de moverse juntos. Inclusive, el Sr. y la Sra. Chalteran han llegado a considerar la posibilidad de que estos dos ejemplares no hayan, todavía, copulado.&lt;br /&gt;La maleza los cubre, acariciando sus líneas oscuras con verdes y amarillos. Las hojas los esconden; las ramas y los pastos secos del suelo no crujen lo suficiente como para anunciar las presencias de los marsupiales. Odian esperarse, odian cumplir con las citas que la naturaleza pacta por ellos. En cambio, saben perderse entre los eucaliptus y mirar como el sol atraviesa la sabia y se torna verdoso. Se tientan en los arroyos, donde el agua refleja el marsupio vacío de la hembra y la robustez del macho. Se miran uno al otro en los reflejos acuáticos. Pasan de largo; se evitan si se encuentran demasiado rápido. Los cuarenta y seis dientes de cada uno se aprontan a cazar porciones individuales. En diferentes alfombras de hierba ellos acicalan los hocicos. Siguen andando, y dejan que pasen algunas horas. Pero, en un instante certero, los juncos abrirán un hueco en sí mismos, a través de cual las mandíbulas de reptil se saludarán entre sí, felices de haberse encontrado en un azar poblado de koalas y de equidnas.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313454278204962454-515927275021956384?l=elherbario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elherbario.blogspot.com/feeds/515927275021956384/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313454278204962454&amp;postID=515927275021956384&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/515927275021956384'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/515927275021956384'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elherbario.blogspot.com/2008/10/en-la-maleza.html' title='En la maleza'/><author><name>Yamila Bêgné</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07584050116261951069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/SPfHYy5fV8I/AAAAAAAAAFo/BTNKzngd2Hg/s72-c/Tasmanian_tiger.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313454278204962454.post-6974155960484874968</id><published>2008-10-14T11:11:00.000-07:00</published><updated>2008-10-15T05:36:01.790-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Human nature'/><title type='text'>The pieces you don’t need are mine</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;Moonlight in Vermont&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;Versión de &lt;/em&gt;Oscar Peterson&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://www.imeem.com/people/gjaVwK/music/z5DjABbu/oscar_peterson_moonlight_in_vermont/"&gt;http://www.imeem.com/people/gjaVwK/music/z5DjABbu/oscar_peterson_moonlight_in_vermont/&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La vajilla desde atrás hace ruido de fiesta suave. Algunos se reúnen en la mesa redonda y comentan el color de los vestuarios más ridículos. En la barra, la mayoría se embebe hasta más no poder. Las mujeres estiran sus medias de seda con disimulo y cuidado, casi acariciándose. Algunos ojos pasan justo por ahí, a propósito, sin embargo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comparten la velada para no dormir; se ríen los unos de los otros, sonríen ante las ocurrencias de la nota cómica del momento. La vajilla sigue sonando tras bambalinas; por ahora nada se ha roto, todo sigue intacto. Charlan y brindan, con las copas en alto, por un negocio promisorio o un feliz cumpleaños. Algunas chicas empiezan a bostezar por el champagne y los esbozos de sonrisas comienzan a diluirse en sus caras. Tal vez ya sea hora de volver a casa. O tal vez nos podamos quedar un rato más, hasta que nos miremos en serio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la cocina, los últimos bocados entran en preparación: en bandejas plateadas, acomodados como lingotes brillantes. Cremosos, dulces, empalagosos; todos se acercan, sin embargo, a probar alguno que otro. A patinarse los paladares con la tersura rosada de las coberturas. Se acercan con las copas altas rebosantes de burbujas que ascienden por el vidrio delicado. Se chocan los ojos cuando se chocan los cristales. Algunas dan vuelta la cara, hacia sus amigas más íntimas. Otras se animan a mantener el contacto hasta que acabe la fiesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un chasquido tapado por las conversaciones, por los buenos augurios, por los deseos cordiales. Los pedazos del platito de postre caen sobre la alfombra roja, que los amortigua. Rebotan unos centímetros y se elevan casi hasta el nacimiento de los talones, mirando la media trazada de bordados. Aterrizan, al fin, y se acomodan para siempre con sus puntas afiladas. Los aplausos se precipitan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313454278204962454-6974155960484874968?l=elherbario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elherbario.blogspot.com/feeds/6974155960484874968/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313454278204962454&amp;postID=6974155960484874968&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/6974155960484874968'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/6974155960484874968'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elherbario.blogspot.com/2008/10/pieces-you-dont-need-are-mine.html' title='The pieces you don’t need are mine'/><author><name>Yamila Bêgné</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07584050116261951069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313454278204962454.post-5756818433884502129</id><published>2008-10-13T13:59:00.000-07:00</published><updated>2009-05-13T10:42:56.967-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Human nature'/><title type='text'>On cloud nine</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;Love&lt;/em&gt;, de Gustav Klimt&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5256746407873475554" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/SPO3Aaub8-I/AAAAAAAAAFM/bOE254Srpb0/s320/Love+Klimt.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;Como un beso a punto de suceder, enmarcado por dos franjas de oro, un lujo suplementario. Un gesto que se nubla en el intento, a lo lejos, a lo largo, any way. Los ojos cerrados para no ver de más; el oro no llega a la oscuridad del contacto: ilumina sólo lo necesario. Los labios, los cuellos, las frentes, quizás, nada más, para qué más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La flora se acerca con el oro, pero desde arriba, desde un paraíso realizado para la ocasión. Desde arriba también, ángeles y demonios bendicen la caricia por venir. Demonios viejos, oscuros, terrosos; ángeles tímidos, maquillados, nebulosos. Atrás de la niebla, debajo de la ambigua bendición, entre la flora dorada y efervescente, ocurre el beso. ¿El primero? ¿El último? Alguno de ambos, en todo caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los torsos se pierden en los cuerpos, como si nunca se hubieran conocido, borroneados por la neblina. Los gestos dejan de existir y las voces se hacen a un lado para dejar pasar a las flores. Dos franjas de naturaleza dorada, la única garantía, sin embargo. Flotan desde arriba las dos posibilidades. El vestido de encajes, con frunces, con detalles de broderie, para decorar la nube número nueve. &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313454278204962454-5756818433884502129?l=elherbario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elherbario.blogspot.com/feeds/5756818433884502129/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313454278204962454&amp;postID=5756818433884502129&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/5756818433884502129'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/5756818433884502129'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elherbario.blogspot.com/2008/10/on-cloud-nine.html' title='On cloud nine'/><author><name>Yamila Bêgné</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07584050116261951069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/SPO3Aaub8-I/AAAAAAAAAFM/bOE254Srpb0/s72-c/Love+Klimt.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313454278204962454.post-6201357486573752864</id><published>2008-10-12T09:02:00.000-07:00</published><updated>2008-10-13T06:33:44.874-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Especies del mar'/><title type='text'>Estrellas en el mar</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/SPIgJcNAnkI/AAAAAAAAAEo/I1mzlUeyTO0/s1600-h/Water+Serpents+II.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5256299061656460866" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/SPIgJcNAnkI/AAAAAAAAAEo/I1mzlUeyTO0/s320/Water+Serpents+II.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/SPIf9cLzWyI/AAAAAAAAAEg/FNEw9UG_-9k/s1600-h/goldfish.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5256298855492967202" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/SPIf9cLzWyI/AAAAAAAAAEg/FNEw9UG_-9k/s320/goldfish.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Un cuadro de costumbres de su colega Karl Moll muestra a un Gustav Klimt a gusto en el movimiento. Se levanta temprano y recorre a pie la distancia que separa la casa materna del bar amigo, en el que ingiere grandes nubes de crema batida que serán amortizadas a lo largo de la jornada. Luego de desayunar, atraviesa el parque en dirección a su estudio, donde ejercita sus brazos antes de ponerse a trabajar. A los copos de crema matutinos sólo agrega dulces y frutas en el recorrido del día, hasta la cena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Klimt despliega sus dulces idas y venidas en su Baumgarten natal, un poblado cercano a Viena que lleva la estética moderna en su nombre de pila. La Compañía de Artistas, que Klimt formó con su hermano Ernst y Franz Motsch, conforma la piedra de toque para algunas de las obras decorativas más importantes de la época, como la que colorea los techos del Palacio Sturnany y la que se desliza a lo largo de la escalera principal del Museo de Historia del Arte de Viena. Tras la muerte de Ernst llegan diez años en los que el movimiento entra en eclipse: Klimt se aboca a los tres paneles de la Universidad de Viena, los mismos que serían, durante mayo de 1945, encerrados en las llamas de las tropas nazis. Filosofía, Medicina y Jurisprudencia, descansan hoy, cremados y evaporados, en el cielo vienés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La agilidad retorna con la Secesión de Viena, grupo que Klimt integra en pos de la modernidad artística. Ahora la crema y la ondulación se miran a la cara: el dorado emblemático de El Beso se une al movimiento acuático que ya desde temprano recorría las telas de Aguas en movimiento, Pez dorado y Serpientes de agua. La misma ola es la que lleva a Klimt a través de un recorrido por los museos más importantes del continente, tras el cual concluye que, a la postre, sólo dos pintores cuentan para la historia: Velázquez y él mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La serie de lienzos que tienen al agua como motivo muestra la combinación que el estriado cuadro de costumbres anunciaba: la crema del movimiento. El ritmo subacuático se va fundiendo con el ansia golosa del lujo dorado. En Serpientes de agua, los cuerpos flexibles, cartilaginosos, describen en el agua curvas de peces. Los cabellos de las ninfas flotan con purpurinas y estrellas de mar, impactados de dorado. En Pez dorado, la cabeza de pez anaranjada se ahoga entre las cabelleras que forman nieblas. Un fondo de océano, desde el centro del cuadro, burbujea brillos de profundidad marina. Aguas en movimiento, una obra más temprana, expone un ritmo acuoso más oscuro, todavía no tocado por el rayo dorado de la crema; allí, son los tonos más consistentemente fieles con el fondo del mar los que asumen el control. En las obras posteriores, el azul profundo se ilumina de brillantinas y ojos entreabiertos, de flores y estrellas, de pieles que reflejan el brillo. El bocado dulce del oro se toca ahora con la movilidad de los seres del agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El movimiento y el lujo dorado definen un acantilado en el núcleo de la obra de Klimt. Con una temática propia que, a la vez, queda unida por la técnica y por las preferencias cromáticas al resto de su obra, la serie acuática plantea una dupla independiente: la de la golosina y el ritmo. Enfrentada a la fijeza extraña de Judith I, de Hygieia o de El Beso, en donde el calidoscopio de colores permanece quieto, las obras acuáticas fusionan el movimiento del agua con las superficies tersas y con los destellos luminosos, entrando en sintonía con un día a día en el que el exceso matutino y el movimiento compensatorio se iluminan entre sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los focos luminosos se encienden como estrellas para ambas zonas. La necesidad de movimiento busca su doble en el suplemento de la nube cremosa, mientras que las partículas de oro pretenden purgarse en el ritmo natatorio del agua. La golosina lujosa, el oro inescrupuloso y sin culpa, se hunde en el entorno mágico del movimiento acuático. Los cuerpos pululan de a poco, se mueven acariciando la arena suave del lecho marino, con ademanes semiadormecidos. Un sueño soporoso, inducido por las confituras doradas y la agilidad de las olas. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313454278204962454-6201357486573752864?l=elherbario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elherbario.blogspot.com/feeds/6201357486573752864/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313454278204962454&amp;postID=6201357486573752864&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/6201357486573752864'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/6201357486573752864'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elherbario.blogspot.com/2008/10/estrellas-en-el-mar-un-cuadro-de.html' title='Estrellas en el mar'/><author><name>Yamila Bêgné</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07584050116261951069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/SPIgJcNAnkI/AAAAAAAAAEo/I1mzlUeyTO0/s72-c/Water+Serpents+II.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313454278204962454.post-4988238791153626233</id><published>2008-10-12T08:34:00.000-07:00</published><updated>2008-10-13T06:34:36.974-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Especies del mar'/><title type='text'>Amanecer con monstruos marinos</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;Joseph M. William Turner&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5256291572890126002" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/SPIZViX-xrI/AAAAAAAAAEQ/pNn9pY1Du24/s320/turner2.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5256291805881028594" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/SPIZjGVVz_I/AAAAAAAAAEY/YsWtQlAPAj4/s320/turner3.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se amanece con los monstruos del mar, que tocan una sonata sólo para dejarnos entrever sus luces amarillas. Te despiertan temprano, aunque no hayas dormido, aunque te hayan visitado también en los sueños acuáticos, durante la noche. Las bestias marinas recorren las olas y las gotas les golpean las pupilas; las escamas se llenan de agua salada pero no llegan a humedecerse nunca. Fire walks with them. Las siempre secas criaturas que navegan los océanos de arriba hacia abajo, sumergiendo las aletas hasta que la luz amarilla casi desaparece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el lecho submarino se encuentran a comparar sus trofeos. Algunas retienen un insomne entre sus fauces; otras ya se lo han tragado entero. Los hay que intentan sacudirse para escapar del trato áspero de las bestias, pero encallan en la arena barrosa del fondo del mar y se quedan imitando a las algas para siempre. Vienen a buscarlos con una corriente caldosa y los empujan a la oscuridad azulada y brillante, llena de espuma. Los dientes tratan de esconderlos porque, después de todo, todavía es muy temprano. Habrá que esperar a que el amarillo se convierta en celeste para poder seguir nadando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunas ya se preparan durante la noche: abren los ojos y comienzan a mover las aletas, de a poco, para no levantar arena en el fondo del mar: las otras especies todavía duermen. Alcanzan el movimiento y sus cartílagos se desprenden del fondo, lentamente; parpadean dos o tres veces y empiezan a subir abriendo las agallas a cada aletazo. Se relamen hasta la mandíbula. No hay nada más exquisito. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313454278204962454-4988238791153626233?l=elherbario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elherbario.blogspot.com/feeds/4988238791153626233/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313454278204962454&amp;postID=4988238791153626233&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/4988238791153626233'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/4988238791153626233'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elherbario.blogspot.com/2008/10/amanecer-con-monstruos-marinos-joseph-m.html' title='Amanecer con monstruos marinos'/><author><name>Yamila Bêgné</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07584050116261951069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/SPIZViX-xrI/AAAAAAAAAEQ/pNn9pY1Du24/s72-c/turner2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313454278204962454.post-3406159708095218341</id><published>2008-10-11T07:00:00.001-07:00</published><updated>2008-10-13T06:35:04.242-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Human nature'/><title type='text'>Isolation III</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;Adán y Eva&lt;/em&gt;, de Albrecht Dürer&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5255896068126105826" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/SPCxoIUHYOI/AAAAAAAAAEI/T1nyOU9GMm4/s320/Ad%C3%A1n+y+Eva+Durero.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Mitigar la franja que separa las tablas con una hierba de manzano. O con un suelo igualmente apedreado, que distribuye con equivalencia las manchas de las rocas. Para sacar los fantasmas del fondo negro a desempolvarse, una fruta de colores y una fauna estirada. Dos tablas, sin embargo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya dilatadas, las pupilas no se enfrentan, ni siquiera de reojo. Escaparse de soslayo con la fruta, como si detrás del arbusto los monstruos en las sombras pudieran diluirse en el aire, para siempre. Una brisa vaporosa entreteje los cabellos, que acarician las pieles de un lado a otro. El fondo negro discontinuo recorta dos siluetas sacadas del enjambre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El bosque está perdido más atrás y el agua evaporada promete sequías. El rezongue de los búhos, por la noche, se aletarga entre las ramas y se deposita en las hojas más frescas, inaudible desde acá. Las hormigas hacen retumbar los pastos más pequeños en otra parte. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313454278204962454-3406159708095218341?l=elherbario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elherbario.blogspot.com/feeds/3406159708095218341/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313454278204962454&amp;postID=3406159708095218341&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/3406159708095218341'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/3406159708095218341'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elherbario.blogspot.com/2008/10/isolation-iii-adn-y-eva-de-albrecht.html' title='Isolation III'/><author><name>Yamila Bêgné</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07584050116261951069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/SPCxoIUHYOI/AAAAAAAAAEI/T1nyOU9GMm4/s72-c/Ad%C3%A1n+y+Eva+Durero.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313454278204962454.post-263163555616735710</id><published>2008-10-10T11:54:00.000-07:00</published><updated>2008-10-13T06:35:21.330-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Flora terrestre'/><title type='text'>Isolation II</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;Abeto&lt;/em&gt;, de Albrecht Dürer&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5255600926138225362" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/SO-lMmuu0tI/AAAAAAAAAEA/62ELK3f92v8/s320/abeto+2.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La oscuridad del bosque descansa en un par de ramas combinadas. El resoplar del viento se abre lugar entre las piñas, que rebotan entre sí y desprenden pequeñas espinas con sabia. La silueta de conífera se va formando de a poco, como si las semillas pudieran esperar todo el otoño. Inclinado hacia su fondo dulce, uno de los lados no llega a doblegarse sobre el fondo inexistente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tronco, un muñón inadvertido, demasiado lábil para la conífera que logra, sin embargo, sostener. Cortado lentamente, con serrucho de mano, antes de la llegada del invierno. El ámbar corre por la corteza dejando huellas vegetales acarameladas hasta la garganta. Talado fuera de temporada. Secado para el fuego. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Las criaturas surgen del siempre verde, habitantes de un pinar chiquito. El claro del bosque, detrás del abeto, se extiende entre las hojas que dejan pasar el color de la tarde. El unplugged del bosque. Las corrientes frías de aire siguen moviendo las ramas, que susurran emitiendo sus monstruos tímidos&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313454278204962454-263163555616735710?l=elherbario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elherbario.blogspot.com/feeds/263163555616735710/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313454278204962454&amp;postID=263163555616735710&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/263163555616735710'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/263163555616735710'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elherbario.blogspot.com/2008/10/isolation-ii-abeto-de-albrecht-drer-la.html' title='Isolation II'/><author><name>Yamila Bêgné</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07584050116261951069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/SO-lMmuu0tI/AAAAAAAAAEA/62ELK3f92v8/s72-c/abeto+2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313454278204962454.post-3776682186318349053</id><published>2008-10-09T06:18:00.001-07:00</published><updated>2008-10-13T06:35:44.892-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Fauna terrestre'/><title type='text'>Isolation</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;Young hare&lt;/em&gt;, de Albrecht Dürer&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5255143198514500706" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/SO4E5WdEVGI/AAAAAAAAACo/3N5KJyme_GY/s320/Durero+Young+Hare.jpg" border="0" /&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La liebre es clara. Aparece sobre un fondo de ocres irreconocibles, como un holograma en la oscuridad. Aparece sola, guiada hasta el centro del cuadro por la sensibilidad de sus bigotes. Pelos que surgen ante el trasfondo pelado; garras pequeñas que no llegan a rozar su superficie de apoyo. Sólo una leve sombra de sí misma acompaña a la liebre; un reflejo sombrío en el suelo o en el telón que la separa de sus bambalinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No está por pegar el salto, no está por huir; la liebre mira con ojos vacíos de brillo algún punto fijo dentro de su imaginación. Las patas tranquilas reposan ordenadas; las orejas acusan cierto grado de atención: quizá el punto fijo sea antes oído que visto. Es la tranquilidad de la fauna derramada sobre un ejemplar que no encuentra hierbas en que reposar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El entorno se ausenta. Manchas casi invisibles, sonidos inaudibles, caricias que no alcanzan el pelaje. Fondo blanco, hasta el fondo. Como un ser caído a la tierra desde un planeta desconocido, la liebre sacude el hocico y espera que algo pase. ¿Qué pasará? Y agita los bigotes. ¿Y luego qué pasará? Y retumban los pocos ruidos en sus orejas enaltecidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una fauna sin fauna y una fauna sin flora. La liebre se despierta por las mañanas y ya ni se atreve a constatar que no hay nadie alrededor. El hocico lo sigue bamboleando, sin embargo, de vez en cuando. Los bigotes no reciben señales, antenas en el más allá. El fondo no empalidece, no resplandece, no florece; permanece en su perpetua imitación fallida del blanco. Fondo blanco, hasta el fondo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La liebre es joven, no obstante; restan muchos días de su sombra incierta caída a un lado, muchos días de sus patas traseras apretujadas. ¿Espera? La proyección con forma de conejo permanece intacta sobre la pantalla: una diapositiva estática de la naturaleza, impresa con la fe del botánico que diseca sus especímenes. &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313454278204962454-3776682186318349053?l=elherbario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elherbario.blogspot.com/feeds/3776682186318349053/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313454278204962454&amp;postID=3776682186318349053&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/3776682186318349053'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/3776682186318349053'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elherbario.blogspot.com/2008/10/isolation-la-liebre-es-clara.html' title='Isolation'/><author><name>Yamila Bêgné</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07584050116261951069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_76lxNzjsPbQ/SO4E5WdEVGI/AAAAAAAAACo/3N5KJyme_GY/s72-c/Durero+Young+Hare.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313454278204962454.post-6307835805183165859</id><published>2007-10-10T15:19:00.000-07:00</published><updated>2008-10-12T08:45:42.214-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Human nature'/><title type='text'>Hiperión o el eremita en Grecia, de Hölderlin</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;La pluma contra la muerte&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5119837967818792962" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_76lxNzjsPbQ/Rw1RgXNloAI/AAAAAAAAACg/36WGf3x4gqA/s320/pluma.bmp" border="0" /&gt; &lt;/span&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;¿Morir o escribir? Los amigos han entendido que no hay reconciliación posible en vida pues Hiperión se los ha mostrado, se los ha dicho en sus cartas. Y mueren. La muerte aparece aquí como momento reconciliador: “Es posible que nos volvamos a ver”, “Sin duda volveremos a encontrarnos”. Ahora, si esto es así, ¿por qué Hiperión no decide, como sus amados, morir? Sus muertes fueron elegidas, concertadas, arregladas puesto que en ellas hay depositado un resto de esperanza en la comunión total. Hiperión decide, en lugar de morir, escribir. Una salida un tanto distinta. En cierto sentido, puede leerse como una traición. “Muere”, le dice a su compañero de armas, y lo invita así a seguir con su plan de entregarse a la muerte, entregándolo él mismo. “¡Muere! (…) yo iría contigo si no hubiera una Diótima”. Pero la cuestión es que no la habrá y, sin embargo, Hiperión no seguirá los pasos de Alabanda. Su coqueteo con la muerte enferma mortalmente a su querida, quien se da a la muerte confiada de entender las melancólicas cartas moribundas de su lejano compañero. Y muere: “Volveremos a encontrarnos”. Pero Hiperión parece no haberse entendido tan bien como lo han hecho sus amigos, al matarse; parece no poder completar la unión de todo con todo en la instancia de la muerte.&lt;br /&gt;Muerte no; una apuesta por la naturaleza y por la escritura. ¿Pero se trata de una apuesta positiva, afirmativa, esperanzada? Más que un retorno a la naturaleza, parece tratarse de una recaída en ella. Hiperión recae en lo natural cuando el resto ha confirmado su fracaso; tropieza con el mundo y cae sobre lo natural. Pero este tropezón sí es caída; este fracaso es definitivo: no hay fuerzas que se puedan reanimar, no hay nuevas acciones que emprender. La calma es absoluta y dura hasta la muerte retrasada del héroe incompleto: “También lo mío se acabó. Mi propia alma me disgusta, porque tengo que reprocharle la muerte de Diótima, y las ideas de mi juventud, que tuve por grandes, ya no me sirven. ¡Ellas fueron las que envenenaron a mi Diótima!”.&lt;br /&gt;Un estado final de reposada unión con lo natural. ¿Pero de qué unión se trata? Lo que antes era un ideal se ha convertido en un premio consuelo. La unión de todo lo viviente, de todo lo humano y de todo lo natural, antes buscada con la espada y la palabra, se ha convertido en una dimensión en la cual recaer, en un fondo presente sobre el cual dejarse caer cuando todo el resto se ha revelado fallido. Hiperión busca en una falsa comunión con lo natural aquello que sus amigos prometen desde el otro lado de la tumba. Pero él decide no morir y llevar adelante la ficción que Alabanda denunciaba antes de arreglar su muerte: “Sé tan bien como tu – le dice su amigo/novio- que aún podría fingir una existencia, que podría, ahora que ha terminado el banquete de la vida, jugar todavía con las migajas, pero yo no puedo hacer eso; y tú tampoco.” En demasiada estima tenía Alabanda a su amigo, pues éste vivirá, ya pasados los festines de su vida, una ficción de comunión con la naturaleza. Ficción en muchos sentidos. Por un lado, se trata de una comunión que antes debía ser de alcance humano y que ahora se conforma con alcanzar a un pobre sujeto con muchos fracasos sobre sus hombros. Por otro lado, la naturaleza cumple, en el estado final de Hiperión, una función consolatoria: extiende una guirnalda de flores sobre las cadenas de la esclavitud. Quizá sea ir demasiado lejos afirmar que la naturaleza se convierte en una mera fachada aparente, en un bello espectáculo con el cual entretener al alma fracasada: “…permanecía solitario yo también por encima de la llanura, y derramaba lágrimas de amor contemplando sus límites y el brillo de las corrientes de agua, y durante mucho tiempo no podía apartar los ojos de aquel espectáculo”.&lt;br /&gt;La pluma, que, sin duda, es la opción que en Hiperión suplanta a la muerte, realiza una escritura estetizante en sus cartas: cumple con el mismo designo de armonizar y de consolar al fracasado. Un gran ego, en verdad, que sigue viviendo para contar su vida bellamente. Sólo para contarla, y no para escuchar lo que otros tengan que decir al respecto. Cartas unilaterales que reproducen el mismo silencio tranquilo de la naturaleza, una enfermera sigilosa que protege la ficción del fracasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Para más adelante:&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;- El ideal del hombre planta y de la mujer flor. Una figura constante en Hiperión: flores que florecen y que se marchitan; primaveras que hacen explotar las flores y otoños que las apagan. Diotima como flor con ciclos, con cambios, que brilla y decae.&lt;br /&gt;- Los vaivenes de la tranquilidad, la calma, la paz. El ideal de la planta ligado a su carácter calmo.&lt;br /&gt;- La frase inicial de Adamás que recorre toda la novela: “Hay un dios en nosotros”.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Efectos y cuestiones impresentables que surgen al leer repetitivamente &lt;em&gt;Hiperión&lt;/em&gt;:&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;1) Hiperión comienza a perder su destino casi trágico y se convierte en un ser fracasado, cobarde y un poco patético.&lt;br /&gt;2) Diótima pasa de encarnar la belleza absoluta a ser la manifestación más pura de la ciclotimia.&lt;br /&gt;3) La naturaleza, descripta como lo está, empieza a semejar un decorado desmontable.&lt;br /&gt;4) Bizarre Love Triangle: Hiperión, Diótima y Alabanda. Digno del más completo XXX: hay para todos los gustos. Amor platónico, amor intelectual, homo amor y muerte por amor. &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313454278204962454-6307835805183165859?l=elherbario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elherbario.blogspot.com/feeds/6307835805183165859/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313454278204962454&amp;postID=6307835805183165859&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/6307835805183165859'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/6307835805183165859'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elherbario.blogspot.com/2007/10/hiperin-o-el-eremita-en-grecia.html' title='Hiperión o el eremita en Grecia, de Hölderlin'/><author><name>Yamila Bêgné</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07584050116261951069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_76lxNzjsPbQ/Rw1RgXNloAI/AAAAAAAAACg/36WGf3x4gqA/s72-c/pluma.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313454278204962454.post-2946004833384754934</id><published>2007-05-26T13:26:00.001-07:00</published><updated>2008-10-12T08:46:26.706-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Human nature'/><title type='text'>Vida extraterrestre</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_76lxNzjsPbQ/RliYIO_NGDI/AAAAAAAAACU/7djEtbWbH-s/s1600-h/tierra+plana+3.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5068968647835064370" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_76lxNzjsPbQ/RliYIO_NGDI/AAAAAAAAACU/7djEtbWbH-s/s320/tierra+plana+3.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;¿De qué planeta cayó Rousseau a este otro, que encontró extraño? De un planeta de una sola cara, quizá; de un planeta sin vuelta de tuerca, sin reverso. Idealmente, el planeta roussoniano es una superficie llana y horizontal, que no puede girar ni cambiar de fachada. Una llanura sin fronteras que el paseante puede recorrer para ir deteniéndose con tranquilidad en los detalles, sin tener que temer que éstos roten sobre sí mismos y le hagan una mueca monstruosa. Un planeta como un plano, como un mapa unidimensional inserto en un cuaderno cuyas hojas no se pueden dar vuelta. El paseante camina hacia delante sobre esta tierra plana: no tiene necesidad de volver la vista porque lo que encontró atrás lo volverá a encontrar más adelante. Es un planeta de geología de vidrio; finas capas de mica siembran la superficie. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313454278204962454-2946004833384754934?l=elherbario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/2946004833384754934'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/2946004833384754934'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elherbario.blogspot.com/2007/05/vida-extraterrestre.html' title='Vida extraterrestre'/><author><name>Yamila Bêgné</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07584050116261951069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_76lxNzjsPbQ/RliYIO_NGDI/AAAAAAAAACU/7djEtbWbH-s/s72-c/tierra+plana+3.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313454278204962454.post-6851392650424353705</id><published>2007-05-20T08:16:00.000-07:00</published><updated>2008-10-12T08:46:46.995-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Human nature'/><title type='text'>Un pasaje inevitable</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_76lxNzjsPbQ/RlBoGO_NGCI/AAAAAAAAACM/oZ3VRcJFY5c/s1600-h/pasaje1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066664037103507490" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_76lxNzjsPbQ/RlBoGO_NGCI/AAAAAAAAACM/oZ3VRcJFY5c/s320/pasaje1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;“…es preciso afirmar que es falso que en el contrato social haya, por parte de los particulares, ninguna renuncia verdadera, pues su situación, por efecto de este contrato, es realmente preferible a la de antes y, en lugar de una enajenación, no han hecho más que un cambio ventajoso, pues han sustituido una manera de vivir incierta y precaria por otra mejor y más segura, la independencia natural por la libertad, el poder de perjudicar a los demás por su propia seguridad, y su fuerza, que otros podían sobrepasar, por un derecho que la unión social hace invencible.”&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Rousseau, Jean Jacques: &lt;em&gt;El contrato social&lt;/em&gt;, Barcelona, Altaya, p. 33&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Pasaje y más allá la inundación&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;¿Sería esta la salida del estado de naturaleza de corte roussoniano? Es una pregunta que todos nos hacemos. Por mi parte, lo he estado meditando. El contrato social se implanta sobre el estado natural que ha devenido en estado de guerra: “Parto de considerar a los hombres llegados a un punto en el que los obstáculos que dañan a su conservación en el estado de naturaleza logran superar, mediante su resistencia, la fuerza que cada individuo puede emplear para mantenerse en ese estado. Desde ese momento tal estado originario no puede subsistir y el género humano perecería si no cambiase de manera de ser” (&lt;em&gt;El contrato social&lt;/em&gt;). Aquí, creo, Rousseau es, quizá por comodidad expositiva, impreciso. Si retomamos lo que ya había enunciado en el &lt;em&gt;Segundo Discurso&lt;/em&gt;, recordaremos que el estado de guerra se da, no en el estado de naturaleza, sino una vez que el hombre ha cruzado las barreras naturales, hacia lo social. La salida de la naturaleza se da a través de mecanismos anteriores y más sutiles que el conflicto explícito. El lenguaje y el amor primero, junto con la propiedad privada, luego, son los hitos que marcan la diferencia entre estado natural y estado social. Empujado por la facultad de perfectibilidad (“el origen de todos los males”), el hombre se va alejando lenta pero irrevocablemente de la naturaleza y sumergiéndose cada vez más en su desgracia futura. La guerra es la expresión más extrema del abandono del estado de naturaleza; la guerra es ya social y constituye, por otra parte, el mundo en que vivimos, puesto que la opción (la utopía) del contrato social no se ha realizado. La pregunta por el modo de salida roussoniano de la naturaleza se reinstala para mí. ¿Qué otra forma, diferente a la del lenguaje y la del amor (amor y lenguaje que dan cuerpo a una primera comunidad), pudo haber producido el primer salto? Puede parecer una pregunta sin sentido, pero apunta a zonas que en la teoría roussoniana pueden considerarse como instancias irreversibles. El momento exacto de la salida de la naturaleza, el momento del lenguaje y de los lazos, ¿pudo haberse dado de otra manera, de una manera que no cargara consigo el mal futuro? Parece que el origen en el mal es inevitable. Es por eso que quizá pueda decirse que la teoría de Rousseau (como cualquier teoría que asuma la premisa de un origen infame inevitable) es curativa: no propone una forma alternativa de empezar la humanidad (sería irrelevante e inútil algo semejante), sino que funda una resignación reformadora. El mal se acepta como dado en el mundo. El problema pasa a ser, no ya la existencia del mal en sí, sino el uso positivo que se puede hacer de él. ¿Cómo salvar al mal de sí mismo? La solución del mal, en el mal. Empecé con una pregunta en apariencia rebuscada y terminé con la conocida sentencia del remedio del mal en el mal. ¿Para esto escribe usted un blog sobre Rousseau, señorita? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313454278204962454-6851392650424353705?l=elherbario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elherbario.blogspot.com/feeds/6851392650424353705/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313454278204962454&amp;postID=6851392650424353705&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/6851392650424353705'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/6851392650424353705'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elherbario.blogspot.com/2007/05/un-pasaje-inevitable.html' title='Un pasaje inevitable'/><author><name>Yamila Bêgné</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07584050116261951069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_76lxNzjsPbQ/RlBoGO_NGCI/AAAAAAAAACM/oZ3VRcJFY5c/s72-c/pasaje1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313454278204962454.post-9052808446931216973</id><published>2007-05-16T13:07:00.000-07:00</published><updated>2008-10-12T08:47:47.960-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Human nature'/><title type='text'>Monstruos en el planeta de los simios</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_76lxNzjsPbQ/RktlCu_NGBI/AAAAAAAAACE/MK6qHHumCjs/s1600-h/Anatomia_del_corpo_humano+Amusco.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5065253303555528722" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_76lxNzjsPbQ/RktlCu_NGBI/AAAAAAAAACE/MK6qHHumCjs/s320/Anatomia_del_corpo_humano+Amusco.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;“Todo es perfecto al salir de manos del hacedor de todas las cosas; todo degenera entre las manos del hombre. Él fuerza a una tierra a nutrir las producciones de otra, a un árbol a llevar los frutos de otro; mezcla y confunde los climas, los elementos, las estaciones; él mutila a su perro, a su caballo, a su esclavo; él lo trastorna todo, lo desfigura todo, ama la deformidad, los monstruos; él no quiere nada tal y como lo ha hecho la naturaleza, incluso el hombre; él precisa ordenarlo por sí, como caballo en picadero; él precisa contornearlo a su modo, como un árbol de su jardín.”&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;strong&gt;Rousseau, Jean Jacques: &lt;em&gt;Emilio&lt;/em&gt;, Madrid, Edaf, 1972, p 23.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;El dulce nacimiento del monstruo&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;La fiesta del monstruo se arma cuando un hombre se sale de sus límites. Ocurre como puede ocurrir en un festejo cualquiera: alguien se sale se sí, de repente, y al otro día tiene los ojos rodeados de negro y la integridad más o menos lastimada. Así también ocurre la fiesta del monstruo. El hombre natural roussoniano decide un día ir más allá de lo que conoce de sí mismo y de los otros. Rápidamente, la idea prende entre sus semejantes y la nutrición alrededor del fuego se transforma en una noche de sexo, drogas y rock and roll. Durante esa noche primera, muchas cosas ocurrieron, que nunca antes habían tenido lugar.&lt;br /&gt;Cuando todavía quedaba un poco de sol en el cielo, dos hombres cuyos caminos se cruzaron vieron dos gigantes. El hombre gigante y el gigante hombre se señalaron con miedo hasta que se vieron reflejados, juntos, en el lago del valle. La lengua se les despegó del paladar y se saludaron.&lt;br /&gt;La chica que solía dormir al norte de la laguna se enamoró del hijo menor del grupo vecino. Antes, ambos solían participar en orgías sin nombres, sin caras y sin miradas. Ahora se estaban yendo solos a esconderse tras un árbol. Juntos, sintieron algo nuevo. La novedad fue que intimaron.&lt;br /&gt;Dos horas más tarde, una progenitora le sugirió a su primogénito que se quedara a comer con ella y con su padre. Él ya hacía tiempo que podía abastecerse de alimentos por su cuenta, pero decidió quedarse de todos modos. Dispuso todo lo necesario en el rincón más cálido y le acarició el pelo a su hermano menor. Se juntaban para festejar la primera vivienda. Esperaron todos juntos unos minutos. Las semillas prendieron rápido y esa noche hubo granos en la mesa.&lt;br /&gt;En apariencia, nada parecía haber cambiado; o, inclusive, todo parecía iluminado por un nuevo orden de ternura. Pero cuando se despertaron la mañana siguiente tenían que labrar la tierra por segunda vez: el señor pasaría a la tarde a recoger su parte. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313454278204962454-9052808446931216973?l=elherbario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elherbario.blogspot.com/feeds/9052808446931216973/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313454278204962454&amp;postID=9052808446931216973&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/9052808446931216973'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/9052808446931216973'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elherbario.blogspot.com/2007/05/monstruos-en-el-planeta-de-los-simios.html' title='Monstruos en el planeta de los simios'/><author><name>Yamila Bêgné</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07584050116261951069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_76lxNzjsPbQ/RktlCu_NGBI/AAAAAAAAACE/MK6qHHumCjs/s72-c/Anatomia_del_corpo_humano+Amusco.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313454278204962454.post-7463363640581039444</id><published>2007-05-12T13:10:00.000-07:00</published><updated>2008-10-12T08:48:46.374-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Human nature'/><title type='text'>Naturaleza e historia</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;Naturaleza dentro o fuera de la historia. Un problema con paradoja incluida. Por un lado, la naturaleza se presenta como aquel origen al que no se puede retornar; por el otro, la naturaleza sigue teniendo efectos sobre la sociedad. Entonces, ¿hay ruptura total entre estado de naturaleza y estado social? Diría lo siguiente: la ruptura es insoslayable cuando la mirada es retrospectiva; pero la grieta se puede rellenar cuando la mirada es hacia adelante. Si desde la sociedad miramos hacia atrás hacia el origen natural, la frontera que divide la comunidad humana histórica de la naturaleza se hace imposible de cruzar: no podemos volver a vivir con los osos. Sin embargo, si tomamos al estado de naturaleza como punto de partida, vale decir que las conexiones entre naturaleza y sociedad, las continuidades, se hacen evidentes. El simple retorno está negado, pero el influjo de la fuerza de la naturaleza se hace sentir en la triste historia de los hombres. La naturaleza no cabe dentro de la historia del pasado, pero es la cifra de la historia del futuro.&lt;br /&gt;Diría entonces que la teoría roussiniana es (¿sólo?) curativa. La historia humana puede rectificarse, redirigirse, teniendo como punto de referencia el origen perdido. Pero la historia humana nunca podría haber sido, desde el principio, como Rousseau la quiere para el futuro. ¿Cómo se hubiera podido salir roussonianamente del estado de naturaleza? &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_76lxNzjsPbQ/RkYhKs9GjkI/AAAAAAAAAB0/tUrhlH73g4Q/s1600-h/cerebro2.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_76lxNzjsPbQ/RkYhKc9GjjI/AAAAAAAAABs/IJc9B7ssWiE/s1600-h/photo_picris_hieracioides_bf.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5063771294479584818" style="WIDTH: 103px; CURSOR: hand; HEIGHT: 118px" height="234" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_76lxNzjsPbQ/RkYhKc9GjjI/AAAAAAAAABs/IJc9B7ssWiE/s320/photo_picris_hieracioides_bf.jpg" width="236" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;a href="http://bp1.blogger.com/_76lxNzjsPbQ/RkYho89GjlI/AAAAAAAAAB8/KspMyq3P69s/s1600-h/radiografia.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5063771818465594962" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_76lxNzjsPbQ/RkYho89GjlI/AAAAAAAAAB8/KspMyq3P69s/s320/radiografia.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313454278204962454-7463363640581039444?l=elherbario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elherbario.blogspot.com/feeds/7463363640581039444/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313454278204962454&amp;postID=7463363640581039444&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/7463363640581039444'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/7463363640581039444'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elherbario.blogspot.com/2007/05/naturaleza-e-historia.html' title='Naturaleza e historia'/><author><name>Yamila Bêgné</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07584050116261951069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_76lxNzjsPbQ/RkYhKc9GjjI/AAAAAAAAABs/IJc9B7ssWiE/s72-c/photo_picris_hieracioides_bf.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-313454278204962454.post-5067420528477252892</id><published>2007-05-12T09:44:00.000-07:00</published><updated>2008-10-12T08:49:15.009-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Flora terrestre'/><title type='text'>Especies del herbario</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#cccccc;"&gt;&lt;em&gt;Picris hieracioïdes&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5063723830795996674" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_76lxNzjsPbQ/RkX1_s9GjgI/AAAAAAAAABU/JkOvNsZUA28/s320/picris_hieracioides.jpg" border="0" /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#cccccc;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Buplevrum falcatum&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#cccccc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5063724062724230674" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_76lxNzjsPbQ/RkX2NM9GjhI/AAAAAAAAABc/VnP4TkH4OAY/s320/Bupleurum_falcatum_4.jpg" border="0" /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/313454278204962454-5067420528477252892?l=elherbario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elherbario.blogspot.com/feeds/5067420528477252892/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=313454278204962454&amp;postID=5067420528477252892&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/5067420528477252892'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/313454278204962454/posts/default/5067420528477252892'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elherbario.blogspot.com/2007/05/especies-del-herbario.html' title='Especies del herbario'/><author><name>Yamila Bêgné</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07584050116261951069</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_76lxNzjsPbQ/RkX1_s9GjgI/AAAAAAAAABU/JkOvNsZUA28/s72-c/picris_hieracioides.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
